Los Mossos rastrean los perfiles que difundieron la convocatoria y los mensajes que circularon por WhatsApp y Telegram
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| Los disturbios nacen de convocatorias anónimas en las redes | E-Noticies |
26/10/2026 10:00:00h
per Redacció
Una convocatoria difundida desde cuentas anónimas terminó con comercios saqueados y enfrentamientos con la policía en Barcelona. Bajo el nombre de Blocus, distintos perfiles llamaron a los jóvenes a movilizarse por mejoras educativas. Ahora, los Mossos investigan quién promovió el llamamiento que desembocó en los graves disturbios del sábado.
La primera incógnita es quién controla esas cuentas. Blocus es la denominación utilizada por varios perfiles digitales, sin dirigentes ni portavoces públicamente identificados. Según fuentes policiales, todavía no se ha establecido si todos respondían a una misma estructura.
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| Imagen de los disturbios en Barcelona, con barricadas ardiendo | Europa Press |
En este contexto han causado mucha preocupación las declaraciones de la comisaria jefe de los Mossos, Sílvia Catà, donde reconoce que no saben a lo que se enfrentan.Todo esto está poniendo a prueba el relato oficial del PSC sobre la seguridad. Y desmonta también el relato sobre inmigración, aunque la izquierda woke intenta ahora culpar a la extrema derecha de los disturbios.
Catà, sobre els saquejos: "És bastant inexplicable, no és una manifestació com les que estem acostumats a protegir". La comissària en cap dels Mossos diu que els va "sorprendre la virulència" perquè "no hi ha grups criminals" darrere. https://t.co/dHgAoDRrM8
— ACN - Agència Catalana de Notícies (@agenciaacn) October 25, 2026
De los vídeos de TikTok a los grupos privados
La difusión de la convocatoria combinó varias plataformas. Los vídeos y carteles publicados en TikTok daban visibilidad a las concentraciones, mientras los enlaces y códigos QR dirigían a los interesados hacia grupos de WhatsApp y Telegram. Ese recorrido permitía pasar de un mensaje público a conversaciones con instrucciones más concretas.
Según los datos de Newtral recogidos, dos de los grupos identificados, correspondientes a Barcelona y Madrid, reunían alrededor de 700 integrantes cada uno. La cifra describe el tamaño de esos chats, no la asistencia final a las movilizaciones. Algunas cuentas tenían pocos seguidores, pero sus publicaciones alcanzaban decenas de miles de visualizaciones.
El reclamo inicial se centraba en las condiciones de los institutos. Sin embargo, EFE ha documentado que también se daban indicaciones para vestir de negro, taparse el rostro y acudir, si era posible, con material pirotécnico. La comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, explicó que otras policías europeas colaboran en el seguimiento de la difusión.
Las referencias a saqueos, bajo investigación
Crónica Global señala que, antes de los incidentes, circularon mensajes sobre posibles saqueos y montajes que presentaban establecimientos del centro como objetivos. Determinar quién elaboró esos contenidos y qué relación tenían sus autores con los participantes es una de las cuestiones que deben aclararse.
La investigación trata de distinguir entre iniciativas individuales, comportamientos de imitación y una posible coordinación. La presencia de perfiles con nombres y contenidos semejantes en diferentes ciudades europeas constituye una pista a seguir. Aunque tampoco demuestra por sí sola una dirección común.
Catà ha descrito a participantes que se reunían en pequeños grupos para causar daños, sin identificar esas agrupaciones como organizaciones criminales. EFE también informó de que la cuenta de TikTok de Blocus había sido eliminada después de los altercados. La identidad de sus gestores continúa siendo una incógnita pública.
Nuevos llamamientos para el 31 de octubre
La preocupación se extiende a las convocatorias posteriores. Según Crónica Global, perfiles vinculados a esa denominación han anunciado otra movilización en Barcelona para el sábado 31 de octubre. También hubo llamamientos en Girona y Granollers, donde el domingo no se registraron altercados.
La existencia de esos anuncios no permite anticipar nuevos disturbios. Sí obliga a examinar los mensajes y mejorar la prevención. El desafío policial consiste en identificar a quienes alentaron delitos y esclarecer su grado de responsabilidad, mientras las administraciones deben proteger tanto a los ciudadanos como el ejercicio pacífico del derecho a manifestarse.
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