El tan cacareado Consejo de Ministros con el famoso programa de nuevas medidas para atajar la crisis se ha revelado como un ejercicio de impotencia y contradicción con sus supuestos principios defendidos hasta ayer. Ninguna nueva medida, ninguna política de estímulo. Sólo nuevas subidas de impuestos y medidas que ya han demostrado su ineficacia.
Lejos de anunciar el cambio de rumbo que le reclaman desde los sectores sociales, el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, cuya credibilidad ha quedado absolutamente pulverizada tras su comparecencia de ayer, sólo ofrece nuevas subidas de impuestos exactamente en las áreas que más se dedicó a combatir en los meses previos: un impuesto a la banca que boicoteó hace escasamente un mes cuando lo aplicaban las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE, prórroga de la subida del IRPF anunciada como “transitoria y provisional” y que ahora ya se transforma en prácticamente definitiva y nuevos impuestos especiales.
En este sentido, es especialmente significativo que, después de semanas de anunciar que el Consejo del viernes iba a aportar el cuadro de medidas del Gobierno para hacer frente a la crisis, Montoro, muestra evidente de cinismo político o de absoluta impotencia, no se ha atrevido o no ha podido precisar dónde y cómo se aplicarán los nuevos “impuestos especiales”. Tan sólo ha sido capaz de descartar que se toque la fiscalidad de los carburantes porque, a su juicio, “ya están suficientemente caros”. Sin embargo, lo que calla el ministro, por un improbable desconocimiento o un más que probable cálculo, es que los combustibles en España están gravados por tipos impositivos inferiores a los de los países de referencia en Europa y que su encarecimiento obedece a los precios anormalmente caros que tienen las gasolinas antes de impuestos, a unos precios injustificadamente más altos que en los países de nuestro entorno. Sin embargo, esta cuestión no ha merecido el interés del ministro.
Montoro sí ha detallado que la bufonada del impuesto a la banca al tipo 0% con que impidió a las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE obtener recursos con que financiar sus políticas, dejará de ser una charada y se convertirá en un impuesto real que gravará los depósitos bancarios con un leve tipo del 0,2 mil, con el que espera obtener entre 250 y 300 millones de euros.
Montoro ha tenido –una vez más- que desdecirse. A las semanas de llegar al Gobierno prometiendo una baja de impuestos, Montoro anunció la subida del IVA y un incremento sustancial del IRPF, que prometió, inicialmente, que sólo se aplicaría en 2012. La norma que reguló la subida amplió la vigencia del incremento a 2013. Ayer, el ministro volvió a quedar por mentiroso y detalló que esta subida ‘transitoria’ se aplicará también en 2014. Lógicamente, con estos antecedentes, su encendida negativa de que el Gobierno volverá a subir en breve tnato este impuesto como el IVA, pierde bastante credibilidad. De hecho, su compañero de gabinete Luis de Guindos, a la sazón ministro de Economía, dejaba días atrás la puerta abierta para esta subida, en unas declaraciones que completaban las hechas por Rajoy en el sentido de que “no le gustaría” volver a subir el IVA, pero que estarían a expensas de la evolución económica.
El esquilmado del bolsillo del contribuyente se completa con la creación de “impuestos ambientales”, sin concretar, y la subida de impuestos especiales, también sin especificar, subidas de las que los españoles se enterarán por la puerta de atrás, si tienen paciencia para ojear el Boletín Oficial del Estado. Por último el ministro anunció la desaparición de algunas figuras de exención de impuestos a las grandes empresas, también sin detallar, para conseguir que el tipo real que se paga por el Impuesto de Sociedades se acerque, siquiera sea minímanente, al 30% nominal, que, en la práctica no pasa de un 6% de tributación por sus beneficios en las grandes empresas.
http://www.diarioprogresista.es/el-gobierno-sin-ideas-profundiza-en-las-medidas-fracasadas-que-han-28800.htm
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